Llévate tus salchichetas y no vuelvas hasta que seas pura y exclusivamente un ser solitario.
No siempre las justificaciones que damos son del todo creíbles, a veces hay que creer en los demás, pero no siempre se puede, primero creo en mi misma, después veo si puedo creerte.
Las fallas, no las da el corazón, se las dan al corazón.
No todo tiene un motivo.
Mentiras; escuchábamos solo mentiras. Éramos sordos a la realidad, solo eso nos entraba en la mente, mentiras. Encontramos un motivo por el cual creer en lo que no era nuestra verdadera realidad, si, era ese el motivo, que mintiéndonos teníamos felicidad artificial, pero al fin y al cabo felicidad. Si abríamos nuestros oídos y ojos a lo que en verdad nos tocaba, la realidad que habíamos conseguido, era para peor. No íbamos a tener felicidad. Era eso lo único en lo que nos fijábamos, nuestra felicidad, el bien nuestro. En realidad lo que no podíamos ver era que estábamos mal, muy mal, tan mal que si teníamos vista la realidad, acabando con ese “nosotros” íbamos a sacarnos el peso, ese peso que teníamos, la responsabilidad que llevábamos. Cargábamos con mucho, con otra persona, con la tolerancia, respeto, amor que había que dar, nada de eso cumplíamos, solo nos importaba decir, tengo una relación con tal persona. Decidimos abrir los ojos, para cortar con esa ceguera que ya nos resultaba molesta a ambos, llegaba un punto que no teníamos mas todo el deseo feliz, porque de a poco veíamos luz. Casi sin darnos cuenta ya no tenemos nada del otro, paso de un nosotros, a un yo, y muy seguro de si, pensando solo en un futuro, cercano y tratando de dejar todas esas cosas que hacían a nuestra felicidad artificial, pero linda felicidad que habíamos conseguido, dejando uno por uno todos los sentimientos que para nosotros eran de amor.
Ayer
Ayer me di cuenta que estaba mal. De repente el invierno llego a nuestras vidas. Volvió después de un largo tiempo, parecía que jamás volvería, pero lamentablemente me di cuenta que estaba acá. Que su presencia ya era notoria. Sentía frío. Quería tener ese abrigo, ese pequeño calor, que hace que no estemos solos. Me acorde, de los viejos tiempos que vivíamos en aquel momento. Quise entrar mi memoria a lo más profundo de mis recuerdos, pero solo recordaba ese calor. Esa compañía. Tenia el placer, de ver todos los días, la sonrisa en mi espejo, esa sonrisa que me hacia ver que en realidad, sentía algo, aparte de mis recuerdos, solo tengo lamentos.
Hoy por hoy entiendo, que nada mas era la fruta de la necesidad. Rara frase, pero sentía la necesidad del hambre, lo consiguió. Cuantas veces veía que todo iba bien, la ingenuidad, tapaba mis ojos, no me daba cuenta. Eso fue ayer.
Otro día que va. Era uno más. Miraba ya casi llovía. Esperaba la vuelta, la nueva etapa de la vida. No me importaba nada más, nada más que su sonrisa. Quería sentirla, volver a sentirla. No solo abría mis ojos y miraba a mí alrededor, sino que caía en que estaba sola, ya lo estaba. Ahora quería volver el tiempo hacia atrás. Miraba las sombras que habían quedado en mi corazón, de aquel momento, recuerdo viejo pero lo veía cercano. No era lejano, sino que estaba ya, fuera de mi alcance. ¿Por qué pensaba que era imposible? Perdón, aun pienso que es imposible… ¿pero que es lo imposible? Sentirse así, incapaz de poder llevar a cabo tus sentimientos, de ya perder el control total de tomar tus decisiones sin que te duelan, capaz pensaba que con algunas cosas podía sanar o curar, esto que llamo pena.
Quisiera haber dicho que si, pero raramente y cotidianamente hablando volví a decir que no, me di cuenta que estaba equivocada que nada funcionaba bien. Ni siquiera mi salud, ni el colegio, ya no importaba el amor, eso iba bien, pero porque dejaba lo demás colgado. Abrí en mi mente, mi pequeño armario, era mi vida.
Dentro estaba todo lo que me rodeaba. Podía controlarlo pero era difícil, veía ahí todo, el colegio y mis notas, mi familia y mis amigos, todas esas cosas que se relacionan sentimentalmente conmigo. De pronto me di cuenta que todas las cosas colgadas con hilos, de repente caían lentro pero con un cercano golpe y fin. Nada valía mas que estar bien, yo y mi armario. Me daba cuenta que si caían, yo caía con todo eso, era parte en todo mi ser. Mi relación.
Nunca quise negarme, simplemente me veía sobre una pared y esa espada llegando a mi, no quedaban dudas o si, o no fue así como dije que no. En esa milésima de segundos que pronunciaba las dos letras, transcurría sobre mi mente toda la historia.
No comprendo a la literatura, yo solo quería aprobar, un día de descuido es igual a la total desaprobación de la materia. No creía que era justo, no fuese justo para mi, pero notaba que no tenia la menor idea de las menciones que hacia esta profesora. De repente cambian los temas, me siento saturada y por mas que se note, estoy cansada. Apenas si pasaron tres meses, yo quería sentirme libre, volver a sentir el verano en mi, la piel caliente y oscura...
a lo que doy a entender es que no aprobé lengua. Por ahora.
Dentro estaba todo lo que me rodeaba. Podía controlarlo pero era difícil, veía ahí todo, el colegio y mis notas, mi familia y mis amigos, todas esas cosas que se relacionan sentimentalmente conmigo. De pronto me di cuenta que todas las cosas colgadas con hilos, de repente caían lentro pero con un cercano golpe y fin. Nada valía mas que estar bien, yo y mi armario. Me daba cuenta que si caían, yo caía con todo eso, era parte en todo mi ser. Mi relación.
Nunca quise negarme, simplemente me veía sobre una pared y esa espada llegando a mi, no quedaban dudas o si, o no fue así como dije que no. En esa milésima de segundos que pronunciaba las dos letras, transcurría sobre mi mente toda la historia.
No comprendo a la literatura, yo solo quería aprobar, un día de descuido es igual a la total desaprobación de la materia. No creía que era justo, no fuese justo para mi, pero notaba que no tenia la menor idea de las menciones que hacia esta profesora. De repente cambian los temas, me siento saturada y por mas que se note, estoy cansada. Apenas si pasaron tres meses, yo quería sentirme libre, volver a sentir el verano en mi, la piel caliente y oscura...
a lo que doy a entender es que no aprobé lengua. Por ahora.
Me olvide. Simplemente fue un instante en el que mis lagrimas comenzaron a caer mientras leia como sus palabras atormentaban a mi mente. Sin mas razones, lloraba. No paraba, era como un limite que no se veia a muchos kilometros de distancia, era asi. Caian, sin parar una a una, todas esas gotas de bronca, ira, enojo y caprichos. No encontraba un motivo para darme cuenta que eso que me ponia mal era una total equivocacion y que no debia llorar, menos por palabras, por esas simples y molestas, palabras. Textos de oraciones enormes con sentimientos horrendos. Que solo yo daba a entender como una de mis nuevas tristezas. Sin necesidad alguna de calmarme, solo lloraba, en ese pequeño momento de unos minutos que hacen parecer horas, dias, y meses de lagrimas, donde la mente se te nubla y la bronca ocupa todos tus sentidos.
No more inspiración.
No more inspiración.
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